jueves, 28 de junio de 2007

Hombres...¿quién los entiende?

Por Priscilla Delgado
Psicología
Desde que comienza la crianza la sociedad nos enseña el supuesto lugar que debemos ocupar. Así se espera que el hombre sea el sostenedor de la familia y por ende tiene que ser fuerte (ojalá nunca llorar). La diferencia entre ambos sexos no sólo esta en su apariencia física, sino también en sus emociones y pensamientos. Quizá por ello cuesta el entendimiento, ya que a veces se muestran distantes y fríos. Pero todos saben que en el fondo no lo son. Si lo miramos desde el punto de vista de la educación, podríamos entender su manera de actuar, porque así como a nosotras nos enseñan a ser emocionales y muy preocupadas del hogar para ellos es todo lo contrario. Son criados para ser individualistas y se les estimula la independencia y la autonomía, deben ser capaces de dominar el mundo exterior reprimiendo así sus afectos y sentimientos, de aquí su ánimo protector y aventurero.

Para los hombres la sexualidad es una de las escasas posibilidades que tienen para demostrar sus emociones. A ellos les gusta mostrar que lo saben todo, les encanta ordenar (a veces sólo es el tono de voz) y no se permiten errores, quieren hacerlo todo y muchas veces les importa alcanzar su satisfacción y no la de otros. En el sexo el hombre tiene concentrado sus puntos de excitación en los genitales y disfruta el momento como un simple encuentro sexual. Sin embargo cuando están emparejados, se frustran si no logran estar a la altura de las exigencias de la mujer.
Neurológicamente, los cerebros del hombre y la mujer presentan dimorfismos sexuales; la estructura que interconecta los dos hemisferios (cuerpo cayoso) tiene mayor densidad en las mujeres, el flujo sanguíneo cerebral también es mayor en ellas, mientras que el de los hombres está organizado de una manera asimétrica evidente en las regiones frontales izquierdas (el cerebro de las mujeres envejece más lento). Las consecuencias son que la mujer puede realizar más tareas simultáneamente, pero ellos son capaces de una mayor concentración y tienen mejor capacidad espacial y de orientación.

A la hora de expresarse, el hombre es más lineal, no anda con rodeos, es directo y simple; en cambio la mujer inicia la conversación con preguntas, lo que ellos consideran avasallador. Cuando los hombres guardan silencio, no siempre es por castigar o molestar sino simplemente porque no tienen nada que decir. Muchos sufren de anestesia emocional, porque se sienten responsables de mantener a la familia, eso los hace sufrir de estrés y necesitan estar bien económicamente. Es por esto que las mujeres debemos tener mucho cuidado, porque cuando ellos sienten dolor o frustración ellas deben encontrar una mejor comunicación. Así se sentirán escuchados y comprendidos. Su poder de recuperación es mucho más lento que el de las mujeres y es muy importante para ellos mantener su independencia al margen de la pareja.
Sitios de interés

No hay comentarios: